No tiene desperdicio:
Saludos
A día de hoy todo el mundo conoce Whatsapp, ese chat multiplataforma tan de moda en la era de los smartphones. Su adaptación a los sistemas operativos móviles ha sido increíble: Han programado aplicaciones para cada plataforma y su uso se ha extendido rapidamente en poco más de un año. Tanto, que ni los enganchados al “BlackBerry Messenger” han podido resistirse a instalarla, ya que sienten esa necesidad de hablar con amigos que no poseen un BlackBerry.
También hemos visto como muchas otras empresas han tratado de darse prisa en sacar aplicaciones al mercado con funcionalidades parecidas. Todas ellas han fracasado, y su fracaso se debe a lo que voy a contar ahora mismo: Sobran aplicaciones.
Hace un par de años, el chat en Internet era liderado por Microsoft y su Microsoft Messenger. Más tarde, Tuenti sacó “Tuenti Chat”. Una gran parte de usuarios abandonaron poco a poco MSN, ya que Tuenti era más directo que el anterior. Cierto era que poseía menos funcionalidades, pero era más cercano que el anterior. A día de hoy son pocos los que quedan en la plataforma de Microsoft.
Y luego llegó la moda de los smartphones. Los usuarios

de BlackBerry usaban entre ellos BlackBerry Messenger. Los demás buscaban alternativas en Android, iOS y Symbian. Finalmente llegaron a un amigo común: “Entre nosotros hablamos por Whatsapp, los de BBM habláis por BBM, pero… si estoy conectado al Tuenti, háblame por Tuenti”. Lo que tenemos ahí atrás es un completo absurdo. Si pensamos en alguien que tenga una BlackBerry por ejemplo, tendría BBM abierto a la vez que Whatsapp y Tuenti. ¡Sólo por si a alguien le da por hablarle! Esto sin duda nos da a entender que encesitamos el anillo único.
Y sólo Whatsapp puede adelantarse a todo esto. Si clasificamos todos esos chats por funcionalidades, podríamos establecer que Tuenti es el más útil, ya que está en Escritorio y en Smartphones (aunque no en todos los smartphones). Whatsapp falla en que sólo puedes instalar un número por terminal, perdiendo la oportunidad de iniciar sesión desde el móvil de un amigo en caso de apuro. Además, no tienen un programa de escritorio, por lo que su uso está restringido a los usuarios de smartphones.
Si además contamos con la segmentación de mercado, no vas a hablar con tu padre por Tuenti Chat, lo vas a hacer por Whatsapp. ¿No sería más cómodo poder iniciar sesión de Whatsapp en un ordenador?
Y por último, doy mi opinión: Creo que si en un año Whatsapp no se ha puesto las pilas, pronto la gente empezará a dejarlo de lado. Tuenti sólo tiene que añadir un sistema de “Enviado-Verificación de lectura” para conseguir ser el mínimo común divisor. A Whatsapp todavía le queda mucha construcción por delante.

Hoy nos hemos levantado todos con la desagradable noticia del fallecimiento de Steve Jobs. Apenas hace unas semanas había dejado el puesto de CEO de Apple debido a su larga enfermedad. La noticia en parte era de esperar, ya que una persona como él no dejaría un puesto de tanta responsabilidad sin motivos.
La humanidad ha perdido hoy a un gran genio. Con nosotros quedarán sus palabras, sus discursos, su forma de vida y sobre todo, heredaremos todos los conceptos tecnológicos que él descubrió.
Steve cambió el mundo desde el primer Macintosh hasta el último iPad. parecía como si fuera un paso más hacia delante que la propia naturaleza. Sin embargo, antes de morir nos ha dado toda una lección; ha intentado luchar y ha seguido trabajando hasta sus últimos momentos a pesar de sufrir un cáncer…
Por último, el mundo continúa y Apple no se va a quedar estancada. Posiblemente pasarán años hasta que aparezca otro genio, otra persona que sea capaz de innovar y vender como él. Estoy seguro de que varios proyectos de los que empezó y no terminó acabarán saliendo al público como el hubiera querido: Uniendo puntos hacia atrás en el pasado.
Descansa en paz, Steve

Hubo un día hace diez años en el que se paralizó el mundo. Algunos dicen que fue ese día el día que empezó el siglo XXI. Lo que sí es cierto es que ese día marcó un antes y un después en la Historia.
Recuerdo esas imágenes como si hubieran pasado hace varios días. Yo tan sólo tenía ocho años; recuerdo cómo mi padre puso la CNN y vimos en directo el impacto del segundo avión. Imágenes tan duras como esa, como el desplome de la primera torre o las imágenes de la gente saltando de las torres serán algo que no podremos olvidar jamás.
Casi 3000 personas murieron un 11 de septiembre de 2001 víctimas del terrorismo. Por desgracia, no fue ni el primer atentado terrorista de la Historia ni el último.
Así es la nueva campaña publicitaria de Victoria’s Secret en Nueva York, creada por los estudiantes del Miami Ad School.
El resultado es una combinación entre lo tradicional y lo moderno haciendo un genial uso de los lectores de QR Code presentes en los actuales smartphones. Sin duda una idea original, interactiva y divertida tanto para mujeres como para hombres. A continuación encontraréis una galería con el resto de imágenes de la campaña.
Sin duda hoy no se habla de otra cosa. A eso de la una de la madrugada, Twitter se llenó de noticias acerca de la dimisión de Steve Jobs como CEO de Apple (que ahora pasará a ser el Presidente de la Junta Directiva de Apple, un puesto más moderado).
El mundo de la informática deja atrás a uno de los mejores CEO’s que han habido. Parte de su creatividad, de su filosofía de vida y de su forma de pensar han desembocado en el concepto de informática que hoy conocemos.
Y antes de despedir a Steve Jobs como CEO, añadiré un discurso que deberían poner en todos los institutos del mundo, porque es completamente alucinante y motivador para cualquier persona.
Chiclana (Cádiz), 23 de Agosto de 2011.
Seguramente esta historia que os voy a contar tenga un argumento excesivo, pero lo que sí os puedo asegurar es que es real y que rozó el surrealismo.
Tras una acampada bastante divertida en el chalet de nuestra amiga Margarita, nos disponíamos a coger el autobús de costa C11 para llegar al centro de Chiclana. Una vez allí cogeríamos el M020 para llegar a Cádiz. Deberíamos haber cogido el C11 de las 18:00, pero por varios motivos tardamos demasiado y tuvimos que esperar al siguiente. Primer error.
Nos montamos en el C11 sin problemas, aunque ya eran las 19:00. Una vez en la parada el otro autobús, esperamos a que llegara el famoso M020. Mientras, estuvimos los siete jugando al famoso juego de “Yo te cuento el final de la historia y a través de preguntas averiguas el principio”. Todo iba genial, y el autobús llegó. Nos pusimos en la cola y seguimos jugando. De fondo se escuchaba el sonido de un motor que no acababa de arrancar. Una batería que se resistía. No obstante, la gente se estaba subiendo al autobús. Fue en ese momento cuando comenté “Yo no me subo ahí, es de idiota”. Pero la gente continuó subiéndose. Tras reiterar durante un rato, nadie me hizo caso y terminamos dentro del autobús, en el interior de un autobús que no arrancaba. Segundo error.
Y allí dentro continuamos jugando a nuestro juego. Vimos como el autobús se llenaba y otro conductor se subía. Pero no tenían las pinzas, y tras diez minutos, nos tuvieron que bajar del autobús. Ya abajo y con el ticket en la mano, nos dijeron que nos montáramos en el autobús del otro conductor; Un autobús Zahara-Cádiz con destino a Cádiz (pero que iba a parar por todos los pueblos de Cádiz). Era un autobús de unas 50 plazas. Nos subimos y lo llenamos completamente (algo completamente ilegal).
El autobús estaba lleno y nosotros estábamos de pie. Mi amiga Marga y yo nos pusimos de pie a la altura de la segunda fila, junto a varias ancianas que iban sentadas y el señor tontito, que iba de pie. El resto de amigos nuestros se pusieron justo al lado del conductor. El ambiente era cada vez más frío, y yo estaba notando cómo estaba empezando a tiritar. Al señor tontito le suena el móvil, y con tono de tontito le explica a la otra persona lo que ha pasado en el autobús. Bien, ahora es cuando empieza la historia surrealista.
Un par de minutos más tarde, parecía que habíamos llegado a Siberia. Me estaban temblando las piernas y un par de ancianas comentaron que el aire acondicionado estaba demasiado fuerte. Fue entones cuando una mujer de la primera fila, situada detrás del cristal del conductor, le comenta:
-Perdona, ¿Puede bajar el aire? Es que hace demasiado frío.
Y el señor conductor pasa de ella. La mujer se lo vuelve a decir. El conductor responde:
-Es que si bajo el aire no me llega a mí.
La mujer comenta hacia atrás ” Dice que si lo baja no le va a llegar a él, ¿¡Tendrá cara!?”
Y es entonces cuando el hombre que se sienta al lado de ella, un chaval más joven y con camiseta de tirantes le dice:
-¿ Puede, bajar, el, aire?
-Ya se lo he dicho, que si lo bajo no me llega a mí.
El ambiente en el autobús se descontrola. Las ancianas comentan sin molestar que es cierto, que está demasiado fuerte el aire. El hombre pega un manotazo al cristal y le dice:
-¡¡Va a bajar el aire porque yo he pagado el billete y aquí decido yo!!
El conductor, con una cara que se lo pisa le responde:
-Usted ha pagado el otro autobús, yo te estoy llevando por un cumplido.
Tras ello, los dos empiezan a chillarle, el conductor se pone nervioso y trata de parar la guerra gritando más fuerte. Los demás vemos como parece que el autobús se le va de las manos. Continúan los gritos, los manotazos… los demás nos ponemos nerviosos. Es en ese momento cuando vuelven a llamar al tontito. Y el tontito casi se cae por el movimiento descontrolado del autobús. La guerra sigue y desde atrás, la gente empieza a chillar para que ambos se callen, ya que estaban poniendo en peligro la seguridad de los demás. Y es justo en ese momento cuando el autobús toma la salida hacia San Fernando, una curva hacia la derecha que cogería muy por encima de los 60Km/h a los que deberíamos ir
. Los que vamos de pié casi caemos encima de las ancianas. El tontito, guardando el móvil, casi se mata. El silencio en el autobús es absoluto, la anciana que tengo a la derecha nos esquiva y besa el rosario que lleva encima, sólo se escucha el frenazo y el sonido de las ruedas rectificando el movimiento. Y el autobús sigue adelante. Todos somos conscientes de que podríamos haber tenido un accidente en esa curva.
Unos metros más adelante, con todo el mundo en silencio, la mujer, con una cara de siete metros, pega un tirón, arranca la cortina y se la pone por encima. En conductor se ríe y hace su parada en San Fernando. Tras la parada el conductor no bajó el aire.
Resumiendo la historia, creo que era una guerra para demostrar quién era más egoísta. Por un lado, el conductor demostró ser un gilipollas. Si te piden bajar el aire, lo bajas y punto. También podría haber modificado la frase diciendo “Si lo bajo, el aire no llega al fondo y se mueren de calor”. De ese modo no hubiera quedado tan egoísta (aunque claro, para que se le ocurra eso tiene que ser inteligente, por lo que no sería conductor de autobuses). Por el otro, a la mujer y al chaval no se les ocurrió otra cosa que comenzar la guerra en el momento de mayor dificultad del trayecto, poniéndonos en peligro a todos. Lo que era cierto es que la temperatura del autobús rozaba el cero absoluto.
Una vez fuera del autobús, los amigos que estaban situados al lado del conductor comentaron que el aire no estaba fuerte. Llegados a este punto, podemos decir que la pantalla de cristal situada en la espalda del conductor no dejaba pasar el aire.
Y ahora me pregunto ¿De verdad era necesario armar ese escándalo? ¿Era necesario por parte de los tres demostrar que no tenían educación ninguna?
Un primer error y un segundo error que desembocaron en lo que podría haber sido un final curioso, y todo, por perder el primer autobús.
Y terminaré esta entrada con una pregunta: ¿No se habría gastado la batería del otro autobús por llevar también el aire al máximo?
Un saludo
Como podréis ver, además del blog que habéis leído siempre, estoy añadiendo una serie de pestañas con más contenido para el blog.
Por un lado he separado el Proyecto AcmeMovies del blog para que se pueda ver todo lo que hemos hecho de una forma más sencilla.
Por otro he añadido un “Sobre mí” y un apartado con fotos que he hecho. Si al entrar en una de estas pestañas, la web os pide contraseña, no se extrañen; estoy construyendo poco a poco el contenido de esas pestañas, por lo que tengo limitado el acceso hasta que esté terminado.
Por último os debo pedir disculpas, ya que al migrar el blog de Blogger a WordPress, muchas entradas tienen los párrafos pegados y son difíciles de leer. Desconozco por qué ha ocurrido, pero estoy editando poco a poco las entradas que quedan demasiado cargadas por el error. Lo dicho, disculpen por el error, lo intentaré solucionar lo antes posible.
Lo dicho, imagino que en un mes todo el blog será accesible y tendrá más contenido que nunca.
Saludos
Serían las ocho de la tarde de un día de invierno. Estaba yo sentado en el sofá viendo la televisión, las cortinas del salón estaban echadas. Poco más recuerdo del entorno, puesto que estaba a punto de cumplir tres añitos. Fue entonces cuando mi padre me llamó para que fuera a la cocina. Me había dado cuenta antes de que llevaban un rato hablando allí.
Nada más llegar a la cocina, mi padre me cogió y me sentó encima de la encimera. Posiblemente para poder tener una conversación más directa. Entonces miré a mi madre, estaba con una barriga bastante curiosa y muy ilusionada. Fue entonces cuando me dijeron “Daniel, estamos pensando el nombre de tu hermanita”.
Tras esas palabras, ellos dijeron sus propuestas: Mi madre quería llamarle Sara. Tras decir el nombre, estuvo un rato tratando de convencerme de que era un nombre muy bonito. Pasó un rato, y mientras mi madre trataba de convencerme, saltó mi padre diciendo: “Yo quiero llamarle Leia, ¿No es un nombre bonito?”. Con todo vuestro permiso, voy a hacer un aparte: [Sí, Leia… sí, como la Princesa Leia, de Star Wars ¿En qué estaría pensando mi padre? ¡Hasta un niño de preescolar se da cuenta de que eso es una frikada! ¡Mi hermana tendría que explicarle a todo el planeta el motivo de su nombre! ¿¡No era algo cruel!?]. Bien, ya podemos seguir.
Tras las dos intervenciones, ninguno de los dos nombres me había convencido. Entonces llegó la pregunta: “Daniel, ¿Cómo quieres que se llame su hermanita?”.
Recuerdo que sólo se escuchaba la voz de nosotros tres. Yo me quedé unos segundos pensando lo que iba a decir mientras ellos dos esperaban con ganas mi respuesta. Quizás estaban temiendo lo que pudiera decir, pero yo sabía perfectamente lo que iba a responder…
-Laura
-¿Laura? -Dijeron los dos a la vez. Y es que en el fondo sabían por qué había dicho ese nombre.
-Sí, como la señorita Laura -Respondí. (Y no, por lo visto no era por eso)
Y a partir de ahí poco más recuerdo. A mi madre le gustó el nombre, y mi padre no podría quejarse (Ya que de Laura a Leia tampoco hay tanto). No recuerdo si mi padre reiteró o no en ponerle un nombre compuesto, pero eso era lo de menos.
Esta historia es posiblemente, una de las pocas historias que recuerdo de cuando tenía esa edad. Tampoco puedo saber la diferencia entre lo que recuerdo y lo que pasó de verdad, pero el motivo de publicar la historia es el de hacerme una pregunta: ¿Qué hubiera pasado si hubiera apoyado a mi padre? Es más, ¿Cuántas veces a día de hoy hubiera explicado mi hermana el por qué de su nombre? ¿Cuántas veces se hubiera cabreado por no recibir un regalo de Santo?
Y es que todo su futuro estaba en ese momento encima de la encimera; parte de su vida estaba siendo decidida en ese momento por ese niño rubito de ojos celestes , ya que cualquier nombre que le hubiéramos puesto iba a ser parte de su vida.
Por otro lado, y ya para terminar, puedo sentirme aliviado de que mi madre eligiera mi nombre… ¿Le propondría mi padre que me pusiera Luke?
Por supuesto, dedico esta entrada a mi hermana, Leia Laura Marín